Las diez plagas de Egipto ¿mito o realidad?

Las diez plagas de Egipto son un registro bíblico, ocurrido aproximadamente en el año 1500 a.C. y causado según este relato por la negación del faraón a la petición de Moisés de liberar el pueblo de Israel.

Estas plagas se dividen en dos: las que afectaros tanto a israelitas como a egipcios y las otras siete que afectaron solo a estos últimos.
Juzgar
Para juzgar la veracidad de este acontecimiento, es fundamental indagar en las fuentes existentes, y lo que se dice en relación a la existencia histórica del mismo. “El buen juez interroga a los testigos sin otra preocupación que la de conocer los hechos tal como fueron”1
Hay algunos, como Israel Finkelstein, que niegan la veracidad del Pentateuco bíblico y por lo tanto también los hechos que allí se relatan. Asimismo, hay algunos que cuestionan la veracidad completa de la Biblia y otros que describen los hechos como mitos, extraídos de relatos realizados por escribas egipcios.
Existen otros, que mediante datos científicos y arqueológicos (desde mediados del siglo XIX) han demostrado tanto la veracidad de la biblia, como la autenticidad de lo acontecido con las diez plagas de Egipto (investigación realizada por Simcha Jacobovici)
“En efecto, el historiador no inventa o crea los hechos que estudia, sino que los constituye actualmente, a partir de una suerte de “materia prima”, que son las fuentes históricas”. 2
Comprender

“Una palabra domina nuestros estudios: “Comprender”” 3. Y para comprender la veracidad de los acontecimientos, es necesario centrarse en el lugar y el contexto en el que se desarrolló el fenómeno. Si se analizan los hechos históricos de la época, se puede llegar a una explosión volcánica ocurrida en Santorini, sitio cercano a Egipto, cuya magnitud y consecuencias pueden explicar cada una de las plagas.
Reflexión
De los datos extraídos, puedo realizar una comparación y crítica de las fuentes que exponen tanto los que niegan la veracidad del fenómeno, como los que apoyan la ocurrencia del mismo. “No basta con el testimonio, aunque esté por escrito…Es necesario que hayan quedado marcas de los fenómenos”3, y por lo mismo, según mi parecer, son más consistentes las fuentes que apoyan la existencia del acontecimiento, ya que estas se avalan en investigaciones científicas y datos arqueológicos que pueden demostrar tanto la explosión del volcán, como la sucesión de plagas.
En relación a la historia en general, el concepto de juzgar muchas veces posee una inclinación personal, que incide en la comprensión de los hechos.
Es necesario entregar a nuestros alumnos las herramientas que les permitan juzgar la veracidad de los hechos históricos que se les presenten, con el fin de utilidar datos objetivos de la historia, para comprender el pasado y presente de la sociedad en que viven, y pensar en un mejor futuro evitando cometer los errores del pasado.
Bibliografía
1. Bloch, M. (1990) Introducción a la Historia. El análisis hitórico. Fondo de cultura económica. pp.108
2. Ahumada, R. (2000) Problemas y desafíos historiográficos a la epistemología de la historia. En Revista Communio. pp. 19
3. Bloch, M. (1990) Introducción a la Historia. El análisis hitórico. Fondo de cultura económica. pp.112
4. Figueroa, J. (2009) Las huellas en la historia. Clase Ciencias Sociales.
Niños con TDAH, ¿de quién es el problema?
jueves, 2 de abril de 2009
Hoy en día hablar del término TDAH no es ajeno para nuestra sociedad y mucho menos en el contexto educativo. Teniendo en cuenta que el TDAH es el diagnóstico psiquiátrico más común de la infancia , es lógico pensar que evadir el problema no es la solución. Por lo tanto vale la pena preguntarse ¿Qué hacemos con y por esta realidad?
Si nos posicionamos desde Durkheim y su Paradigma Explicativo, se debe partir de la base, que en las escuelas hay un hecho social establecido, en donde los niños con TDAH y sus características particulares podrían tomarse como una “actividad individual que pretende violentarlo”1, lo que provoca rechazo del entorno hacia los niños con este trastorno. Por lo anterior, es que debemos actuar desde nuestro rol y contribuir en mejorar la condición de estos infantes, para así evitar juicios injustos por su comportamiento, que debido a su origen neurobiológico es imposible manejar sin la intervención y apoyo de todos los involucrados (pp 12-13).
Asimismo, es nuestra tarea como docentes de niños con TDAH, abordar no solo lo cognitivo, sino, trabajar en todas las áreas de desarrollo de estos niños, siendo imprescindible adoptar estrategias (pp 14-23) y metodologías (pp 24-26) de enseñanza adecuadas, pero sin dejar de lado el refuerzo positivo (p 29) y el establecimiento de normas y límites (pp 31-32), que sin duda aportaran en la aceptación social
de estos niños.
“El educador debe intervenir y vincular a las reglas de la disciplina unas sanciones (pp 30-33) que anticipen las de la vida”2
“El afecto, la amistad que aquél mostraría al alumno laborioso, que se esfuerza sin tener éxito como sus compañeros mejor dotados, sería en sí la mejor de las recompensas y restablecería un equilibrio que hoy está injustamente perturbado y falseado”3
Pregunta: ¿Por qué en los colegios se enfatiza más en la medicación que en estrategias pedagógicas para los niños con TDAH?
Hipótesis: La medicación en los niños con TDAH hasta el momento es válida, aunque no se sabe con exactitud el potencial o implicancias de estos medicamentos. Según mi experiencia, esta parte del tratamiento es tomada como la solución al problema, es decir, los(as) profesores(as) se preocupan demasiado por la “hora de la pastilla”, derivando a los niños al psicopedagogo, sin tomarse la molestia de preparar nuevas estrategias y metodologías.
Probablemente la desinformación o falta de interés por parte de los profesores, lleve a desligarse de “los niños problema”. Tienden a juzgar conductas desde el ámbito moral, aplicando sanciones que el niño no asume, debido al débil control de su conducta. Además, muchos profesores se preocupan solo del cuerpo, (que se recupera con medicacion) pero no del ser humano que necesita estabilidad en todos los apectos fisicos y emocionales para avanzar.
Bibliografía:
1. Durkheim, E. (1974). Las Reglas del Método Sociológico. Capítulo primero: ¿Qué es un Hecho Social?. Buenos Aires, Argentina. P.40
2. Durkheim, E. (2002). La Educación Moral. Lección undécima: La penalización escolar. Madrid. P.203
3. Durkheim, E. (2002). La Educación Moral. Lección decimotercera: Las Recompensas. Madrid. P.229